A lo largo de la historia de México,
los indígenas no han sido beneficiados en las diferentes luchas y movimientos
que se han emprendido en nuestro país. Su principal reclamo ha sido la tierra;
haciendo un poco de historia, en la época del porfiriato, los indígenas
carecían de recursos económicos para modernizar su infraestructura, construir
obras de riego, así como tener maquinaria para la labranza de la tierra, en
cambio seguían practicando las mismas técnicas de cultivo que se usaban desde
la época colonial, ya que los apoyos gubernamentales fueron muy escasos. Antes
del periodo del gobierno de Díaz, “Los campesinos tradicionalmente explotaban
la tierra en forma comunal. Cada pueblo poseía tierras que eran trabajadas en conjunto por todos sus
miembros” (Von Wobeser, 1990, p. 260). a raíz de las leyes de desamortización
de la propiedad comunal que empezaron a practicarse desde la época de la
reforma y se aplicaron en mayor grado durante el periodo de Porfirio Díaz; finalizo
con los sistemas comunales tradicionales que se preservo durante la época de la
colonia, dando inicio así a una nueva
forma de organización de las tierras ejidales, que daba prioridad a los
mestizos nacionales y extranjeras; “En 1894 se promulgó la Ley sobre ocupación
y enajenación de terrenos baldíos, insistiendo en el propósito de colonizar el
país, y otorgando a los extranjeros las mismas franquicias que a los nacionales
y sin establecer los limites de adquisiciones “ (Rodríguez Adame, 1950, p. 9)
Durante
el gobierno de Porfirio Díaz se inició la instrumentación de la propiedad
privada; muchos indígenas venderían sus propiedades y otras fueran invadidas
siendo; el mismo gobierno participo a favor de los futuros hacendados y
finqueros nacionales y extranjeros. Algunos indígenas conservaron sus parcelas;
sin embargo, éstas eran de mala calidad para la siembra y no cubrían las necesidades
básicas de sus familias. Durante este periodo, los indígenas perdieron tierras
a raíz del deslinde de terrenos baldíos y la colonización, ya que fueron
favorecidos muchos particulares (mestizos), “se calcula que pasaron a poder de
las haciendas y de las compañías deslindadoras más de 800 mil hectáreas de
tierras comunales “(Von Wobeser, 1990, p. 261); por ello, la mayoría de
indígenas fueron a trabajar a las haciendas, muchos no tenían tierras
suficientes para el cultivo y su sustento y otros las habían vendido o fueron
despojados.
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